El engaño del recuerdo

La aplastante mayoría de las personas tenemos una memoria de pobre a mediana. Sólo algunos tienen BUENA memoria y muchos menos, MUY BUENA memoria. Un grupito cuenta con memoria PRIVILEGIADA.

Si bien es cierto que esta habilidad del cerebro se puede cultivar, tal como se hace con cualquier músculo, a través del ejercicio cotidiano y mediante cierto esfuerzo creciente, también es verdad que cada uno parecemos dotados con determinado porcentaje de esta característica.

También podemos percatarnos de que algunos recuerdan muy bien los nombres, los números telefónicos o en general datos numéricos, mientras que para otros es más fácil recordar textos escritos o gráficos en general. Hay quien tiene una excelente memoria para los rostros, aunque a veces le cueste trabajo encontrar, dentro de sus archivos internos, el nombre asociado con la cara.

La memoria –lo sabemos todos– suele ser también selectiva: sólo mantiene guardados los datos útiles y los que no lo son, los descarta de inmediato, o al menos, inmediatamente después de que dejaron de serlo.

Así, por ejemplo, mi memoria almacenó durante un lapso cercano a 48 horas, el procedimiento para resolver raíces cuadradas (a mano, en papel y lápiz, sin usar calculadora) que mi hermano Fernando me enseñó cuando yo cursaba la secundaria, ante la desesperada urgencia de  pasar un examen infernal.

Una vez que contesté el examen –con bastante éxito, dicho sea de paso– olvidé por completo el procedimiento y hoy en día, soy absolutamente incapaz de resolver semejante operación matemática. Es más, no tendría la menor idea de cómo hacerlo, si me viera obligado.

Sin embargo, en ese momento, dos días antes del examen, entendía la fórmula, la memoricé y resolví correctamente los ejercicios, mas mi memoria los desechó una vez obtenida la calificación aprobatoria.

Además, la memoria suele almacenar en el corto plazo cosas distintas a las del largo plazo y se relaciona directamente con las emociones de cada uno de nosotros. El mismo hecho, presenciado por distintas personas, forma o no parte de la memoria de corto o largo plazo de unos y otros, dependiendo la implicación emocional para cada uno.

Otra de las características de la memoria –acaso la más angustiosa– es que con la edad se va perdiendo, a veces como algo natural y otras como resultado de un proceso patológico llamado Mal de Alzheimer, generalmente también asociado a la edad.

Este último caso, resulta particularmente doloroso para el propio enfermo y para su familia, porque la persona se va aislando del mundo, al perder los recuerdos, primero de cosas operativas como dónde dejó las llaves o si cerró o no al salir de casa. Estos casos suelen confundirse con otra característica de la memoria: se inhibe frente al estrés.

Pero la persona con Alzheimer luego pasa a etapas más delicadas al olvidar cosas como la forma de llegar del trabajo a la casa, hasta caer en lo terrible de no saber quiénes son sus hijos o su familia directa, lo cual torna al proceso en algo muy doloroso para todos.

Con todas esas variables, solemos envidiar a quienes tienen buena memoria en la mayoría de los terrenos y algunas veces hasta fantaseamos con la maravilla que implicaría tener memoria fotográfica.

Este tipo de memoria, rara entre las rarezas, es una extraña condición de un ínfimo grupúsculo de personas en el mundo, capaces de recordar todo, absolutamente todo. Estas personas de un solo vistazo, pueden recordar, por ejemplo, cuántas ventanas tiene un edificio; cuántas casas hay en una calle; el número telefónico que un compañero le dio una sola vez en la secundaria, hace 40 años; la conversación más simple con el tendero de la esquina o la más violenta con su pareja; el olor que tenía la comida que preparaba su madre en la infancia; el diálogo de la película que vio 20 años atrás.

Basta detenernos a pensarlo un segundo, para darnos cuenta de lo agobiante que debe ser vivir con esa condición: se trata de demasiados datos y seguro por eso un cerebro normal descarta la mayoría de los hechos y no los guarda en la memoria.. Porque mucha de la información es esencialmente inútil.

Por otra parte, los cerebros normales tienen un mecanismo que permite desechar los recuerdos malos. Los recuerdos de eventos traumáticos, que generan mucho dolor emocional, generalmente se descartan, se bloquean o definitivamente se borran, como un mecanismo de protección para el espíritu y el alma.

A veces, el proceso que sigue el cerebro para hacerlo, no resulta del todo eficaz y deja a la persona en un estado emocional negativo, así que es necesario sacar a flote el recuerdo para trabajarlo emocionalmente y sanar el hecho traumático pasado. Hay profesionales que se dedican, entre otras cosas, específicamente a esto: se llaman psicólogos.

Así que una persona con memoria fotográfica, en realidad, carece del mecanismo que los demás tenemos en nuestro cerebro para proteger nuestras emociones. Y recuerda todo siempre. No es capaz de bloquear o eliminar los recuerdos dolorosos; siempre los tendrá, vívidos como el mismo día de los hechos.

En realidad debe ser un drama terrible: vivir con los malos recuerdos siempre, aunque también siempre estén los buenos recuerdos que las personas normales perdemos con mucha frecuencia.

En algunas ocasiones, en nuestra vida cotidiana, peleamos con personas cercanas y queridas y cometemos el grave error de decir cosas hirientes, que dañan la relación quizá para siempre. La culpa por haber hecho eso, puede perseguirnos largo tiempo, aunque el mecanismo de protección del cerebro, nos ayude a borrar las palabras específicas que dijimos o escuchamos.

Pero quien tenga memoria fotográfica las recordará hasta el último día de su vida. Siempre. Eso, por no hablar de hechos más profundos y terribles, que sería interminable imaginar.

De tal manera que, viéndola bien, NO quiero una memoria fotográfica.

2 comentarios

Archivado bajo Sociedad, Todo

2 Respuestas a “El engaño del recuerdo

  1. Eduardo

    Juan Carlos, considero que la memoria es selectiva y lo que permanece ahí es lo importante y la culpa se trabaja, sin embargo si se cometió un error en cuanto a una decisión siempre existe la posibilidad de solucionarlo sea cual sea el caso, todo tiene solución excepto la muerte. Debemos considerar tamien que aunque el cerebro bloquea las situaciones dolorosas siempre habra un olor, una fecha una melodia que te remonta a aquello por mas que se quiera bloquear el recuerdo.
    Saludos cordiales y como siempre un excelente escrito

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