Y aún se preguntan por qué

A nadie escapa que en la sociedad estadounidense priva el racismo en su más cruenta expresión.

A pesar de la infatigable lucha del pastor Martin Luther King Jr, que terminó con el reconocimiento de los derechos civiles de los negros, el racismo sigue presente hasta hoy.

No obstante que Estados Unidos tiene hoy día (y aún por unos meses más), a un afroamericano como presidente (Barack Obama), todavía hay muchos para quienes el color de la piel es un problema y, peor aún, para quienes el color de la piel significa, necesariamente, que la persona es violenta, tramposa, desordenada, propensa a delinquir…en una palabra, inferior.

Una colega periodista un poco menor que yo, nacida en Texas, quien en un tiempo trabajó para la embajada de Estados Unidos en México, me comentó que su abuela, una mujer de avanzada edad, blanca desde luego y republicana recalcitrante, aún a estas fechas se indigna porque las personas de raza negra usan el transporte público y van a la escuela mezcladas con personas blancas.

Esta amiga señala que su abuela, en la vida cotidiana familiar “es adorable”, pero se quedó con instalada en la época del Ku Klux Klan y está todavía convencida de que blancos y negros NO son iguales.

Por eso, a nadie debe sorprender la indignación generada por la policía de Charlotte, Carolina del Norte, luego de que un uniformado asesinó a Keith Lamont Scott, un individuo negro de 43 años, quien durante el arresto al que estaba siendo sometido, obedeció puntualmente las órdenes de los oficiales y sin embargo, fue abatido a balazos.

Hoy, Charlotte es un polvorín, con disturbios callejeros que han dejado decenas de policías heridos, ante la terrible indignación de la gente (en su gran mayoría población negra), que ha salido a la calle a protestar contra la brutalidad policiaca en cuyo origen, está la idea de la abuela de mi amiga: que los negros son personas inferiores.

Por eso, tampoco debe sorprender que hoy día el energúmeno del peluquín amarillo tenga seguidores fervientes en la candidatura por la presidencia de Estados Unidos.

Si ese loco está vigente como aspirante presidencial, es porque hay muchos que siguen creyéndose superiores por el color de su piel, de su pelo y/o de sus ojos y que no son capaces de reconocer como seres humanos a nadie más.

Miles o tal vez millones de republicanos más o menos recalcitrantes, amantes de tener armas y quienes estarían dispuestos a matar tranquilamente a cualquier persona de color que se les cruce por ahí, son los que han generado ese clima de crispación que hoy vemos con incredulidad en la televisión.

Porque Charlotte arde en protestas esta misma noche, pero no es el único lugar en Estados Unidos, donde prevalece el germen de la discriminación, que deriva en las agresiones contra la gente sólo por su color de piel.

Lo preocupante es que quienes tienen esa mentalidad de “solución final”, estén en posibilidades reales de alcanzar el poder por la vía legal y democrática, tal como lo hicieron en su momento Hitler y su horda de bestias.

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Archivado bajo Educación, Migración, Periodismo, Política, Sociedad

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