Metástatis y el Ratón de los Dientes

El analista político Francisco José Paoli Bolio, usó en el programa “Primer Plano” del Canal 11 de televisión abierta, un símil que explica con mucha precisión el cuadro clínico que enfrenta México en su sociedad actual.

Parece que en la sociedad mexicana –dijo– la corrupción asociada a la delincuencia organizada ha hecho metástasis.

La metástasis ocurre cuándo un tipo de cáncer se ha extendido desde su espacio de detección original, por ejemplo, el hígado, hacia otros órganos o sistemas del cuerpo y resulta, por lo tanto, ampliamente invasivo y por lo tanto muy difícil de combatir.

Y utilizaba esta metáfora para referirse a lo que el inepto Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, ha insistido en llamar “narcomenudistas”, cuando todos los conocemos como el “Cártel de Tláhuac”.

Explicaba Paoli Bolio que los auténticos narcomenudistas son con un cáncer focalizado o bien encapsulado en determinado órgano; por ejemplo, el cáncer de mama.

Si se presenta esa desventurada situación, la mujer tiene la esperanza de que con una operación quirúrgica –dolorosa y traumática, no cabe duda– y con los debidos tratamientos, podrá salvar la vida y continuar adelante.

Sin embargo, si el cáncer de mama hace metástasis y se extiende a otros órganos y sistemas del cuerpo, la lucha será mucho más difícil, lenta y compleja, además de que las esperanzas de salir avante se reducen de manera siniestra, porque implica ramificaciones increíblemente complejas y reclama recursos mucho más amplios y coordinados.

Así, los narcomenudistas serían el cáncer de mama y el Cártel la metástasis.

¿Qué tiene que ver con todo esto el Ratón de los Dientes?

Ya había citado, en alguna otra entrega de este espacio, el concepto que debo a mi amiga periodista Edna Alcántara. Ella afirma que la droga en las calles de las ciudades (lo mismo la  Ciudad de México que la de Nueva York), no llega ahí porque la ponga el Ratón de los Dientes, personaje ficticio que supuestamente coloca dinero bajo la almohada de los niños que han mudado de dientes, mientras éstos duermen. El supuesto personaje –dice el mito para niños– se lleva el diente recién caído y en compensación deja algunas monedas.

Todos sabemos que este personaje no existe, pero a los niños se les hace creer que sí.

De la misma forma, la droga no llega a las calles de manera automática, ni mágica. Hay personas que la llevan hasta ahí y eso requiere de una organización,

Pues bien, esta organización es más o menos grande, dependiendo del grado de penetración del delito. Es ahí donde entra la comparación con la metástasis y la visión de Mancera.

Dice Mancera que son narcomenudistas y todos decimos que es un Cártel. La diferencia es el poder de fuego, el grado de organización y la extensión de las operaciones. A nadie escapa que en Tláhuac la organización delictiva es amplia y no se limita a la venta de drogas. También incluye la extorsión a comercios, el secuestro, el uso de mototaxistas y transportistas como informantes y operadores criminales y la cooptación de los habitantes en su conjunto, les guste o no. De la policía, ni hablar. Son víctimas de la metástasis que ha podrido todo.

De que se trata de un Cártel no hay duda, porque todos están metidos. Tal como no existe el Ratón de los Dientes, tampoco éstos son narcomenudistas que le vendan uno o dos carrujos, cinco o seis pastillas, un trocito de piedra o dos líneas de cocaína a un par de vaguitos a quienes nadie toma en cuenta.

No. Muy por el contrario, se trata de una organización compleja, amplia, que opera en distintos rubros de la delincuencia, con armas de alto poder y capaces de enfrentar por 15 minutos el poder de fuego de la Marina.

Que lo entienda bien el inútil Mancera: no son narcomenudistas. Esto es algo mucho más complejo. Mucho más.

Deja un comentario

Archivado bajo Economía, Política, Sociedad

Primer paso

Muchos vimos con espanto hace unos días, cómo las acusaciones contra el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, parecían hacer agua y apuntar, una vez más, a la impunidad.

Este terrible desasosiego, frente a un individuo que parece ser el amo y señor de la corrupción, llegó a tal punto, que el propio secretario de Gobernación (es decir, el ministro de asuntos internos del país), Miguel Ángel Osorio Chong, tuvo que salir a declarar en favor de la Procuraduría General de la República, en una frase harto desafortunada, de esas que hacen historia para mal. Pidió que “tuvriéramos fe” en esa instancia, que sabría acreditar los delitos imputados al exgobernador, como si un tema tan delicado mereciera ser atendido como artículo de fe.

Afortunadamente, el sábado se llevó a cabo una nueva audiencia en la que el juez, por lo menos, vinculó a proceso al exmandatario, luego de escuchar un montón de pruebas que presentó la PGR, ahora sí, con un pesado grupo de abogados, incluyendo altos funcionarios de la dependencia.

Las crónicas periodísticas no dejan lugar a duda sobre la aplastante victoria –aún parcial, desde luego– de la Procuraduría contra la defensa de este individuo, junto a quien la figura de Alí Babá parece palidecer, según dicen algunos.

Es bueno que, por lo pronto, Duarte de Ochoa haya sido sujeto a proceso, una vez que el juez que debía decidir sobre ese particular, escuchó y tuvo a la vista el montón de pruebas que le presentaron.

Por supuesto, esto no quiere decir que el proceso haya concluido, ni mucho menos. De hecho, apenas empieza.

Vincular a proceso penal a un individuo es lo que antes se conocía como dictarle auto de formal prisión, es decir, que mientras se lleva a cabo el juicio, es encarcelado.  Dicho en correcto español, el exgobernador sigue preso, tal como la ciudadanía reclama.

De momento, las acusaciones se centran en los delitos de delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito, de los que él sería el mismísimo jefe. Se le hicieron ver al juez pruebas de compra-venta fraudulenta de tierras a través de personas que se hicieron pasar por ejidatarios, en transacciones realizadas por empresas fantasma propiedad del propio Duarte o de sus prestanombres.

Se habló también de compras de inmuebles y joyería escandalosamente costosa  para personas vinculadas con el exgobernador, a través de abogados que en su momento trabajaron para él.

Pero el Vox Pópuli, le atribuye también otras “linduras” que terminaron convertidas en propiedades inmobiliarias en México y Estados Unidos, por sólo citar algunas cosas.

Durante la audiencia no se habló de la sustitución de medicamentos para niños con cáncer por agua, delito deleznable atribuido a las instrucciones del propio Duarte para desviar recursos públicos para su pecunio, poniendo de por medio la integridad física de menores de edad.

Sin embargo, en esa larga audiencia quedó claro que hay asociación con individuos que operaron a favor de este sujeto para que se convirtiera en archimillonario en el transcurso de seis años. Se dijo que, hasta ahora –y falta por investigar más– se calcula que el dinero involucrado en estas prácticas de corrupción asciende a 4 mil 600 millones de pesos.

Y lo grave es que a esto no se llega sólo. Tuvo que haber utilizado enormes redes de corrupción en el estado, en el país y en el extranjero para llegar a una cosa de esas dimensiones.

Desde luego falta ver cómo se desarrolla el proceso penal, pero el hecho de que haya comenzado ya formalmente, es por lo menos importante. Lo fundamental es que termine con un castigo ejemplar, a ver si así otros se moderan un poco o, en el mejor de los casos, dejan de hacer sus trampas y triquiñuelas.

Deja un comentario

Archivado bajo Periodismo, Política, Sociedad

Ya ni sus cuates

En el mundo democrático, la legitimidad de un gobierno procede básicamente de las urnas. Cuantos más ciudadanos voten por determinada opción política y la conviertan en gobierno, tanto más sólido será y mayor margen de maniobra tendrá el mandatario en turno.

Por supuesto, llegar al poder con un amplio margen ayuda a convertir en realidad las promesas de campaña, pues normalmente, se elige al mismo tiempo a los poderes Ejecutivo y Legislativo y, si el candidato tiene el suficiente arrastre y los candidatos a diputados y senadores hacen una labor medianamente correcta, es de suponerse que contará con el apoyo mayoritario en las Cámaras.

Esa es, al menos, la aspiración de todo político que compite para convertirse en presidente en una democracia, mas la realidad puede ser muy distinta.

En ciertas ocasiones, la competencia es más reñida y, entonces, se reducen los márgenes de acción del nuevo gobernante, pues los ciudadanos no estaban tan convencidos o, para decirlo con mayor propiedad, hay un menor número de ciudadanos convencidos.

Cuando ese es el caso, el nuevo gobernante tiene dos retos principales: el primero, realizar una delicada operación política para convencer a quienes no votaron por él o, al menos, neutralizar su oposición. El segundo, consiste en mantener la mejor cohesión posible en su equipo de trabajo.

Para superar el  primero de los retos, el flamante mandatario  tiene que demostrar sensibilidad política, habilidad, empatía y capacidad negociadora. Es decir, tiene que demostrar, en la práctica, su habilidad como político, entendiendo la política como el arte de resolver problemas por la vía pacífica, convenciendo a los opositores con la fuerza de los argumentos.

Para superar el segundo reto, hace falta tener liderazgo y confiar en que los colaboradores, especialmente los más cercanos, están totalmente convencidos de la propuesta, además de mantener el respeto hacia cada uno de ellos y su trabajo, pues tras una victoria con márgenes muy estrechos, es fundamental arroparse en los colaboradores para ganar la fuerza que no se consiguió en las urnas.

Si estas dos condiciones no se cumplen y, por el contrario, se realiza una operación política deficiente y se permiten las divisiones al interior del equipo, lo más probable es que el proyecto fracase.

Lo menos malo que podría ocurrir, es que el periodo para el que fue electo el mandatario, resulte un auténtico chasco y al final del mismo, nadie quiera volver a oír hablar de él en su vida. Cargará para siempre con el estigma del fracaso político. Nada ni nadie podrá cambiar eso.

Pero también es muy posible que pase algo peor: que el gobierno se le vaya de las manos y termine con la dimisión del mandatario o peor aún, con su destitución ante la absoluta falta de gobernabilidad.

Hoy es 27 de julio de 2017 y Donald Trump acaba de cumplir seis meses como presidente de Estados Unidos y las condiciones indeseables que enumero antes, parecen comenzarse a configurar. Veremos qué ocurre en el futuro.

Deja un comentario

Archivado bajo Economía, Periodismo, Política

Dentro del socavón

La semana pasada amanecimos con una noticia truculenta: un automóvil cayó en un enorme socavón (básicamente un hoyo gigantesco) que se produjo repentinamente, cuando circulaba en la carretera México-Cuernavaca, recién remodelada y reinaugurada.

Lo grave del caso no sólo fue que se produjera de manera sorpresiva un hoyo de tal tamaño que literalmente se tragó a un coche. Lo grave es que las víctimas consiguieron hablar por teléfono a sus familiares por teléfono celular desde el interior del coche enterrado y las autoridades no fueron capaces de salvarlos.

Las maniobras de rescate tardaron tanto tiempo, que las víctimas ya habían fallecido cuando por fin las grúas consiguieron sacar el automóvil medio aplastado de abajo de la tierra.

Cuesta trabajo creer que una en carretera reinaugurada apenas hace tres meses (en el mes de abril), de pronto, sin señal alguna, se abra un hoyo capaz de tragarse un automóvil que circulaba a más de 100 kilómetros por hora. Y también cuesta trabajo comprender tanta negligencia de las autoridades, que fueron incapaces de implementar un plan de rescate a una velocidad decente.

Lo lamentable es que personas inocentes mueran porque la corrupción rodea las obras públicas.

Y precisamente, esta tragedia que enlutó a una familia, es la expresión de un mal mucho mayor y más grave, que aqueja a la sociedad mexicana: la corrupción en las obras públicas.

Resulta que una empresa española se hizo cargo de esta construcción y supuestamente cobraría algo más de 900 millones de pesos por su trabajo. Pero a la hora de la verdad y al concluir la obra, resulta que el precio creció hasta los 2 mil 100 millones de pesos.

En el proceso de construcción y dada la mala señalización y los deficientes esquemas de seguridad, se produjeron numerosos accidentes que cobraron la vida de más de 20 personas y dejaron más de 250 heridos.

Todo ello da pie a las sospechas sobre innumerables redes de corrupción, de autoridades de todos los niveles y compañías contratistas capaces de hacer cualquier cosa con tal de cobrar enormes cantidades de dinero y entregar a cambio obras que no sirven.

Desde luego queda rebasada del todo la primera explicación que ofreció el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, en el sentido de que el gigantesco hoyo (conocido popularmente como el socavón), fue producto de lluvias extraordinarias y la presencia de basura en las calles, que terminaron por tapar el drenaje quince metros bajo la carpeta asfáltica, lo cual generó que la tierra se ablandara y de pronto colapsara bajo el peso de un automóvil común y corriente.

Por cierto, cualquiera que conozca Cuernavaca sabe que ahí SIEMPRE llueve de manera muy intensa, tema que por supuesto, cualquier constructor debería tomar en cuenta antes de colocar un drenaje. No importa si había o no basura en la calle, el hecho es que el drenaje al que alude el secretario, no es suficiente para las lluvias de esa zona. Es falso que se tratara de precipitaciones extraordinarias. Son las de siempre…lo que pasa es que el funcionario no sabe cómo llueve allá.

También han salido a la luz pública otros hechos que hablan de la poca responsabilidad y mucha corrupción que rodea a este tipo de obras. Resulta que el delegado estatal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes carecía no sólo de formación profesional adecuada para su cargo, sino también de experiencia.

Antes de ser el responsable de las obras públicas de comunicación federales en Morelos, había dirigido una escuela de idiomas. ¡Qué iba a saber este hombre de mecánica de suelos, drenajes o concreto hidráulico! NADA.

Muy probablemente a lo largo del proceso de construcción, le consultaron montón de cosas técnicas y probablemente a todas (o a la mayoría), dijo que sí, solo por pura ignorancia.

La tragedia era cuestión de tiempo y ahora que ha salido a la luz toda esta corrupción, es de esperarse que se produzcan nuevos hechos trágicos.

1 comentario

Archivado bajo Economía, Educación, Periodismo, Política, Sociedad

Parece un pato

Dicen que si camina como pato, hace como pato y tiene pico de pato, debe ser, necesariamente ¡un pato!

Por eso resulta tan asombrosa la actitud de las autoridades frente al caso del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, ante quien las acusaciones que pesan en su contra, parecen desvanecerse poco a poco sin una explicación plausible.

Todos sabemos que se enriqueció de manera astronómica durante su sexenio como gobernador. A todos nos consta la terrible violencia que sufrieron los periodistas en el estado durante su funesto mandato. A nadie pasa inadvertida su conocida intolerancia contra la libertad de expresión y su proverbial disgusto contra cualquier cosa que pudiera parecer una crítica.

Es cierto que la mayoría de nosotros no tenemos en el cajón de nuestro escritorio los documentos que prueben absoluta e indiscutiblemente, fuera de toda duda, los múltiples hechos de corrupción que se le adjudican a este siniestro personaje, pero precisamente, si camina como pato, hace como pato y tiene pico de pato, debe ser, por toda necesidad ¡un pato!

Es decir, nadie puede entender por qué de pronto las acusaciones parecen tan débiles, una vez que el enemigo número uno, llegó a México extraditado desde la vecina Guatemala.

No hace falta investigar mucho, pues la evidencia salta a la vista en las calles de Veracruz, donde la violencia producto del crecimiento desmedido del crimen organizado, es indicativo claro.

También es cierto que los delitos, para que se conviertan en una acusación formal que pueda tomar en cuenta un juez, deben ser probados y ajustarse a los tipos penales. Ese es un tema de seguridad jurídica que debería tenernos tranquilos como ciudadanos, porque protege nuestros propios intereses si un día llegamos a enfrentar a la justicia.

Pero la conseja popular afirma que “la burra no era arisca, la hicieron a palos”. Y es que en verdad hemos visto tantas veces a la impunidad prevalecer sobre el castigo a quienes clara, obvia y públicamente son culpables, que ya empezamos a sospechar que este oscuro rey de la corrupción, pueda quedar libre de un día para el otro, sin haber pagado por la multitud de barbaridades que todos le sabemos.

El problema no es solamente que exista un Duarte. De hecho hay dos Duartes, un Borge, un Yarrington, un Padrés y otros que en distintas épocas han pasado del Palacio de Gobierno al Palacio Negro de la cárcel.

El problema de fondo es que existen las condiciones para que estos personajes existan en su forma de corrupción químicamente pura, con contratos con empresas fantasmas de su propiedad, lavado de dinero, manipulación de licitaciones y obras públicas, compras irregulares, inyecciones de agua para niños enfermos de cáncer y otras acciones francamente delictivas.

Tales condiciones incluyen que haya subordinados quienes, en lugar de cumplir con la ley o por lo menos tener algún atisbo de ética o amor propio, se prestan a cochinadas de cualquier clase, con tal de comer alguna migaja que se caiga de la mesa del poderoso, ante quien asumen una subordinación abyecta, aunque con sus propios subordinados ejerzan una feroz tiranía.

Si existen los Duartes y todos los demás personajes nefastos, es porque existen subordinados que repiten el esquema en toda la pirámide, hasta llegar al ciudadano del que todos se sirven, en lugar de servirle, como es su obligación legal y moral.

Si este sujeto al que ahora se debe llamar Javier “N” (como si nadie supiera su nombre), llegó a tales niveles de cinismo y voracidad, es porque había muchos a su alrededor y abajo de él, que no sólo lo protegieron, sino lo alentaron para lograr tan escandaloso enriquecimiento.

¡Ahi de las autoridades si no encuentran la manera de mantenerlo en la cárcel! Porque más allá de lo que diga cualquier abogado trinquetero –aunque use trajes de diseñador y zapatos “de clase mundial”– es ahí a donde pertenece, a donde están confinados los ladrones, los asesinos, los violadores y los estafadores.

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Mal preparados

En las carreras de Fórmula 1, los fabricantes luchan por innovar e incorporar la más alta tecnología para que los vehículos tengan el mejor desempeño. La competencia va más allá de cuál automóvil cruza primero la meta: se trata de ver cómo la tecnología, la innovación, la ingeniería, hacen lo suyo para que el vehículo resulte más eficiente y rápido, confiando –claro– en la habilidad del piloto.

Así pues, resulta ingenuo, por decir lo menos, que alguien intente entrar a semejante circuito de alta competitividad con un vehículo grande, pesado y al que, para colmo, le faltan partes. Por añadidura, este vehículo al que me refiero competirá por primera vez, mientras los demás pilotos llevan siglos en la pista y en la innovación.

Hasta el más optimista debería reconocer, muy a su pesar, que esta carrera está perdida de antemano, aunque toda la escudería esté llena de buena voluntad.

Eso le pasará precisamente al flamante Sistema Nacional Anticorrupción, vehículo grande, pesado e incompleto, que tratará de entrar a la pista de la Fórmula 1 para competir con infinidad de vehículos (la corrupción), cuyos conductores llevan desde la época precolombina, innovando las formas de corrupción y la manera de evadir los controles.

Al Sistema, tal como fue concebido, le falta un Fiscal Anticorrupción, que el Senado de la República, encargado de nombrarlo, se ha negado en redondo a designar, ya por obstaculizar la lucha contra este flagelo, ya por negligencia o –quien sabe– tal vez por compromisos políticos inconfesables.

A esta flamante construcción churrigueresca, le faltan también 18 magistrados para el Tribunal de Justicia Administrativa, quienes deberían ser los encargados de dictar justicia en los casos de corrupción grave. Es cierto que el presidente de la República cumplió con enviar a tiempo las propuestas al Senado, aunque lo hizo en los últimos días del periodo ordinario de sesiones y jamás explicó por qué eligió a esas 18 personas para ponerlas a consideración de la Cámara.

Pero, una vez más, el Senado ha volteado la mirada hacia otro lado en lugar de cumplir con su obligación de nombrar a estas u otras personas para los cargos de magistrados en el Tribunal.

Para “subsanar” este faltante,  el propio Tribunal instituyó la semana pasada la Tercera Sala y las cinco Salas Regionales que considera la ley, aunque éstas todavía no tienen magistrados que tomen decisiones. Es decir, estará el local, pero nadie que lo atienda.

Una resistencia más se ha encontrado, otra vez en el Congreso, respecto a la Ley General de Archivos que debería entrar en vigor junto con todo el Sistema para iniciar esta carrera a partir de mañana miércoles, como marca el plazo establecido en las reformas que le dieron existencia.

Y qué decir de la Ley de Responsabilidades Administrativas, cuya función consiste en “amarrar” a todos quienes trabajen para el gobierno, de todos los niveles y aún quienes tienen contratos temporales o por honorarios y, también, a los particulares que hacen negocios con el gobierno.

La idea era aplicar el viejo principio de: “tanto peca el que mata a la vaca, como el que le sostiene la pata”. Es decir, esta ley se modificó para castigar no sólo al funcionario que recibió dinero irregular de un particular a cambio de un “favor”, sino también a quien dio ese dinero.

Para llevar a cabo un estricto control, la ley señala la obligación  para todas estas personas, de presentar una declaración patrimonial y otra de intereses para lo cual, en teoría, se abriría un plazo de 60 días naturales, contados a partir del 19 de julio. Pues bien, ¡sorpresa!…aún no se han creado los formatos para presentar dichas declaraciones y hasta que éstos no existan, no habrá obligación de presentarlas.

Todo este Sistema Nacional, de asombrosa complejidad, debería por ley, tener sus correlativos en los estados, aprobados por los respectivos congresos locales.

A la fecha, apenas cuatro o cinco estados han cumplido satisfactoriamente con este requisito, otros han cumplido a medias o de manera defectuosa, con la poderosa mano del gobernador apretándole el cuello y hay algunos que ni siquiera se han planteado hacer las modificaciones en sus constituciones locales, indispensables para crear el Sistema. En pocas palabras, varios estados ni siquiera han empezado, a pesar de que tuvieron un año completo para hacerlo.

Otra cosa que todavía no ocurre en los estados, es la armonización de las leyes locales con la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados. Más de la mitad de los estados todavía no tienen una ley en la materia y cuatro de ellos ni siquiera tienen una iniciativa por discutir. Es decir, tampoco han empezado a trabajar.

Con eso pretenden competir contra auténticos tiburones y fieras superaceitadas de la corrupción, que históricamente han encontrado cómo librar la ley, sin importar cuán dura, compleja o eficaz pueda ser.

No hace falta ser muy suspicaz para prever el resultado.

Deja un comentario

Archivado bajo Economía, Educación, Migración, Periodismo, Política, Sociedad, Todo

Autores invitados

Faltan menos de 72 horas para que entre en vigor el gigantesco entramado del Sistema Nacional Anticorrupción, todo un grupo de instituciones y leyes, tanto nuevas como reformadas, cuyo objetivo es hacerle  frente de una vez y para siempre a un problema que nos aqueja como sociedad desde hace siglos.

Se hicieron numerosas reformas legislativas en lo federal y se pidió que se hicieran también en los estados: se crearon nuevos organismos, se cambió a otros, se fortaleció a algunos y se puso un plazo razonable  (un año), para que todo ocurriera y entrara en funcionamiento pleno el 19 de julio.

La realidad, sin embargo, es muy otra; el plazo se cumplirá, si y el Sistema empezará a operar con faltantes porque muchos (incluyendo al Senado), no cumplieron sus responsabilidades.

Ante ello, un numeroso grupo de organizaciones de la sociedad civil y personas en lo individual, aglutinadas bajo el lema “Vamos por más”, presentó hoy un posicionamiento que no tiene desperdicio y explica perfectamente el punto donde nos encontramos.

De ahí que hoy, los integrantes de “Vamos por más”, son los invitados a este espacio. Les cedo la palabra:

“Corrupción, impunidad y violaciones graves de los Derechos Humanos son enfermedades que están minando la salud de la nación y que amenazan su desarrollo económico, político y social. Padecemos, todos, una profunda e indignante injusticia. Y no podemos ni estamos dispuestos a acostumbrarnos.

“Este fenómeno se ha agudizado en los últimos años. Un ambiente permisivo desde los ámbitos público y privado, aunado a la falta de instituciones y mecanismos eficaces para impulsar transparencia, rendición de cuentas y para reducir la impunidad, ha acrecentado la problemática. Hemos llegado a un punto insostenible.

“Somos los ciudadanos, mexicanas y mexicanos del sector público, privado y social, los que tenemos que construir las bases de un verdadero Estado de derecho como piso firme del desarrollo nacional.

“Debemos tomar control sobre la realidad que se nos está yendo de las manos. El andamiaje legal del Sistema Nacional Anticorrupción es apenas el primer paso en la construcción de ese piso firme. Ahora tenemos que perseverar su cabal construcción e implementación. Los más de 634 mil ciudadanos que impulsamos la iniciativa ciudadana #3de3 y el primer paquete legislativo anticorrupción, siempre supimos que para desterrar la corrupción e impunidad sería necesario seguir planteando ideas, haciendo propuestas y exigiendo derechos.

“No hay duda. El nuevo Sistema Nacional Anticorrupción está despertando; y también está despertando resistencias. Hay grupos de políticos y funcionarios que se oponen al cambio, y otros que son incapaces de construir de la mano de la ciudadanía a la que dicen servir o representar.

“Queremos vivir en un país justo y libre de corrupción. Durante este año, hemos identificado renuencia de algunos de los Congresos locales a trabajar con las organizaciones civiles y académicas de los estados mediante la figura de Parlamento Abierto; hemos visto indiferencia hacia mejores prácticas al momento de hacer nombramientos tanto del Sistema Anticorrupción, como de sus espejos en los estados; y, hemos atestiguado flagrantes atentados contra el derecho a la privacidad y libertad de expresión de periodistas, activistas y defensores de derechos humanos.

“Esto tiene que parar. La más evidente expresión de esa resistencia ha sido atacar, sin fundamento alguno, la forma en la que fueron seleccionados los integrantes del Comité de Participación Ciudadana, quienes están a la cabeza del Sistema Anticorrupción. Dicha selección se hizo con apego a las mejores prácticas y con completa apertura y la información sobre la metodología utilizada siempre fue pública.

“Ante las resistencias encontradas, nos manifestamos más decididos que nunca a seguir construyendo un país de leyes e instituciones. Un país con plena vigencia del Estado de derecho.

“Hace un año, en la promulgación de las leyes que darían lugar al Sistema Nacional Anticorrupción hicimos saber a los poderes de la Unión que “iríamos por más”, y enfatizamos que no bastaban las primeras siete leyes del Sistema; insistimos en que la transformación de un régimen gravemente afectado por corrupción, impunidad, y violaciones a los derechos humanos, requería un esfuerzo continuo y permanente de la ciudadanía y una respuesta eficaz de nuestras autoridades.

“Y aquí estamos; convencidos de que la exigencia social logrará terminar con la simulación y traerá una transformación profunda de nuestras instituciones públicas y vicios privados.

“Pese a las resistencias encontradas, seguimos convencidos de que la ruta institucional es la mejor forma de transformar a nuestro país.Por eso, organizaciones ciudadanas, académicas y empresariales confirmamos hoy que #VamosPorMás.”

“Sabemos que necesitamos fortalecer al naciente Sistema Nacional Anticorrupción. Estamos dispuestos a trabajar para proponer, y también para exigir, del Gobierno Federal, del Congreso de la Unión, de los gobernadores y de las legislaturas locales los siguientes puntos:

-En primer lugar, y en eso coincidimos con lo propuesto por el colectivo por una #FiscalíaQueSirva, una discusión a fondo y una reforma constitucional y legal que resulte en una Fiscalía General no solo autónoma, sino independiente, eficaz, con los controles democráticos adecuados.

-Nombramientos apegados a mejores prácticas de quienes han de operar los sistemas anticorrupción a nivel federal y local;

-Recursos suficientes que aseguren la independencia y funcionamiento de los Comités de Participación Ciudadana, el SNA y los sistemas locales anticorrupción;

-Reformas legislativas que, entre otras, incluyen las leyes de Adquisiciones y Obra Pública, las relativas a las finanzas de los partidos y revisar la figura del fuero federal para funcionarios, legisladores y gobernadores para otorgarles inmunidad y evitar la impunidad

“Tenemos que avanzar en estos temas y otros más. Desde la prevención de la corrupción, pasando por la denuncia y la procuración e impartición de justicia, hasta la reparación del daño y la rehabilitación, es muy amplia la gama de cambios y mejoras que requiere tener un país más justo.

“#VamosPorMás es una coalición amplia y plural que caminará con organizaciones civiles de todo el país y con aquellos funcionarios y legisladores que quieran aprovechar hasta el último día de esta administración federal para impulsar reformas y acciones; y buscará que cada día de los dos períodos legislativos restantes de esta Legislatura sean aprovechados al máximo.

“Nuestras instituciones deben trabajar más allá de los ciclos electorales. Y antes del cambio del Poder Ejecutivo Federal y del Congreso, hay mucho que puede hacerse para encarar corrupción e impunidad: políticas públicas, reformas legislativas, compromisos concretos de todos los partidos y candidatos.

“Que no haya lugar a dudas. Las y los ciudadanos estamos dispuestos a trabajar para reformar nuestras instituciones y leyes, y mejorar el ejercicio de gobierno. No podemos perder la oportunidad histórica que se nos presenta para dejar de ser un país con elevadas prácticas de corrupción y lacerante impunidad.

“No podemos aceptar esta, como nuestra realidad. Hay que tomar el control, antes de que sea demasiado tarde. Lo decimos con una sola frase: seguiremos trabajando contra la impunidad y contra la corrupción; por un México más íntegro”.

Hasta aquí el texto y luego las firmas de organizaciones y personas en lo individual.

Artículo 19 Asociación de Bancos de México (ABM) Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles (AMIB) Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE) Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) Barra Mexicana de Abogados (BMA) Borde Político Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México Causa en Común Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) Ciudadanos Contra Corrupción Comisión Mexicana de Derechos Humanos Confederación de Cámaras Industriales de México (CONCAMIN) Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO) Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Consejo Mexicano de Negocios (CMN) Consejo Nacional Agropecuario (CNA) Ethos #FiscalíaQueSirva Fundar Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México (INCAM) Impunidad Cero Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) International Chamber of Commerce (ICC) Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) Mexicanos Primero México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) México, ¿cómo vamos? México Evalúa México SOS Méxxico Libre de Corrupción Opciona Propuesta Cívica Red por la Redición de Cuentas (RRC) Serapaz Transparencia Mexicana Sergio Aguayo Héctor Aguilar Camín Emilio Carrillo José Manuel Covarrubias Santiago Corcuera Josefina Cortés Héctor de Mauleón Denise Dresser Eliana García Carlos Garza Sergio López Ayllón Diego Luna Ana Laura Magaloni Rafaél Pérez Gay José Roldán Xopa Pedro Salazar Alberto Tiburcio

Deja un comentario

Archivado bajo Economía, Educación, Periodismo, Política, Sociedad