En apenas 19 días

No habían pasado ni 15 días de este año, cuando lamentablemente me vi obligado a compartir en este espacio una nota de condena y preocupación del capítulo México de la organización internacional “PEN”, dedicada al seguimiento de los atentados contra la libertad de expresión y los periodistas.

Aquella nota, hablaba de al menos tres ataques contra comunicadores con fatales consecuencias, sin contar con el compañero asesinado en Veracruz, poco antes de acabar el 2017, en un salón de clases donde se realizaba un festival navideño infantil.

Hoy, por desgracia, me veo obligado a compartir un texto de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que trata sobre el mismo tema.

Aquí el texto, que no requiere más comentario:

“La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condena el asesinato del periodista Carlos Domínguez ocurrido en México e insta al Estado a investigar el crimen con la debida diligencia y esclarecer su posible relación con la actividad periodística.

“De acuerdo a la información disponible, el 13 de enero Carlos Domínguez habría sido atacado con arma blanca al parar ante un semáforo mientras circulaba en automóvil en la ciudad de Nuevo Laredo, estado de Tamaulipas. Junto a Domínguez, habrían estado su nuera y nietos en el coche, quienes salieron ilesas del incidente.

“El mismo día, el Procurador General de Justicia de Tamaulipas, Irving Barrios Mujica, declaró que no se habían registrado previamente denuncias en contra del periodista en la misma procuraduría o ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE). Asimismo, afirmó que la Policía Investigadora del estado estaría todavía realizando indagatorias sobre el caso.

“En un comunicado del 14 de enero, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) afirmó haber sostenido comunicación con familiares próximos de la víctima después del incidente y solicitado al Gobierno del Estado de Tamaulipas medidas cautelares para protección de los mismos.

“Carlos Domínguez había trabajado como periodista en Diario de Nuevo Laredo y actualmente colaboraba en Noreste Digital. En ‘Columna Política’, la sección en que escribía, Domínguez publicaba análisis y críticas relacionadas a cuestiones sociales, políticas y económicas – incluidos temas de seguridad pública – a nivel local y federal.

“La Relatoría Especial llama al Estado mexicano a investigar de forma completa, efectiva e imparcial este crimen, esclarecer sus móviles, y determinar judicialmente la relación que pudieran tener con la actividad periodística y la libertad de expresión. Las autoridades no deben descartar al ejercicio del periodismo como un móvil del asesinato y/o agresión antes de que se complete la investigación, así como proveer con recursos adecuados y personal especializado a las instituciones encargadas de la investigación de este tipo de asuntos.

“La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión tras la realización de su reciente visita in loco a México, junto al Relator de Naciones Unidas para la Libertad de Expresión y Opinión, subrayó que los ataques contra periodistas en este país ”persisten hoy en día, acompañados de un sentido continuo de inseguridad e impunidad. La naturaleza sistemática de esta violencia requiere no sólo medidas individuales específicas sino también medidas de naturaleza estructural”. “Instamos al gobierno mexicano a reemplazar este paradigma de impunidad por uno de investigación efectiva, procesamiento y monitorización consistente con sus obligaciones internacionales”.

“Tanto la Comisión como la Corte IDH se han referido al efecto amedrentador que los crímenes contra periodistas tienen para otros y otras profesionales de los medios de comunicación, así como para los y las ciudadanas que pretenden denunciar abusos de poder o actos ilícitos de cualquier naturaleza.

“El principio 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la CIDH señala: ‘[e]l asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada’.

“La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión es una oficina creada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a fin de estimular la defensa hemisférica del derecho a la libertad de pensamiento y expresión, considerando su papel fundamental en la consolidación y el desarrollo del sistema democrático”.

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La vigencia de Nicolás

Nicolás Maquiavelo, un experimentado político florentino de finales del siglo XV y principios del XVI, escribió una obra fundamental de la literatura de todos los tiempos: “El Príncipe”.

Se trata de una guía para describir cómo se debe construir y gobernar un Estado nacional, particularmente pensando en las difíciles condiciones de una nación dominada por pequeños pero poderosos feudos que, en esa época, estaban a merced de poderes europeos mucho más importantes, particularmente España (por entonces la nación más poderosa del mundo) y Francia.

Con una experiencia y talento político sobresalientes, este hombre que realizó innumerables tareas de Estado, especialmente en la diplomacia, dedicó gran parte de su vida al estudio y a la escritura de importantes obras, que no se limitaron a este pequeño, pero famoso manual de ciencia política.

En una nota preliminar a la edición de Sarpe (Madrid, 1983), el editor señala un rasgo importante: “Maquiavelo parte de una posición realista, no reconocida explícitamente por sus contemporáneos, y es la de una pesimista consideración de los hombres: la vida social está regida por las pasiones del poder, por el afán de dominio y de riqueza, de la búsqueda de la utilidad en provecho propio; la vida social tiene un carácter antagónico, están los que tienen y los que no tienen. El Estado introduce elementos de regulación en la vida social; ahora bien, posee una lógica propia, distinta de la moral que regula la vida privada. En consecuencia, una teoría del poder ha de prescindir de la moral y, en general, de cualquier valor trascendente”.

Lo interesante es que Maquiavelo, en un libro realmente pequeño, presenta los elementos necesarios para construir un Estado nacional, en un tiempo en que ese concepto era muy novedoso. Además, ofrece la guía de cómo lograrlo con pasos muy concretos.

Se entiende que en 1513, cuando el texto se publicó, las condiciones del mundo al que se enfrentaba y buscaba regular, eran por supuesto muy distintas de las actuales.

Aún así, muchos de sus consejos y guías tienen una increíble vigencia, tal como si hubiesen sido escritos esta misma mañana en el contexto de la realidad geográfica, histórica y política de este país…o de cualquiera otro.

¿Cómo puede tener tal vigencia un libro con poco más de 500 años de existencia?

La respuesta ha de buscarse, necesariamente en la naturaleza humana. Más allá de las circunstancias concretas a las que se refiere el autor en la Florencia de principios del siglo XVI, los consejos son vigentes hoy, porque el autor, en realidad, fue un profundo observador de la naturaleza humana. De sus ambiciones, deseos, envidias, defectos y debilidades.

¡Ésas existen desde que el mundo es mundo y desde que el hombre es hombre! Son la razón de las guerras, las traiciones, las conquistas, los conflictos y las alianzas efímeras que terminan con más guerras a causa de otras tantas traiciones.

Es la naturaleza humana que ambiciona el poder por encima de todas las cosas, la que da vigencia a un texto escrito hace siglos y que se vuelve aplicable en cualquier contexto cultural y dimensión.

Su misma vigencia, demuestra que no hay nada nuevo bajo el sol y que la naturaleza humana es idéntica, sin importar tecnologías, circunstancias o modos de gobierno. Los hombres, en el fondo, son los mismos y esa fue la genialidad del ilustre italiano entre cuyos méritos destaca haber decantado el lodo del devenir total de la historia, para sacar las pepitas de oro de la naturaleza humana universal y atemporal,

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¿La mejor candidata?

Luego de que PAN, PRD y Movimiento Ciudadano crearon un Frankenstein político llamado Frente por México, cualquier cosa podría esperarse.

Así, al terminar la etapa de precampañas, tres encuestas coincidieron en darle la preferencia a Alejandra Barrales para encabezar la candidatura del Frente a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, por encima de dos funcionarios del gobierno saliente (Salomón Chertorivsky y Armando Ahued).

No importa que la propuesta del exsecretario de Desarrollo Económico (Chertorivsky) fuera más seria y consistente, que tuviera mucho más estructura y conocimiento. Tampoco importa que el doctor Ahued tuviera una impecable hoja de servicios al frente de la Secretaría de Salud del gobierno capitalino.

Al final, las encuestas favorecieron a Alejandra Barrales, quien tenía a su favor las estructuras del Partido de la Revolución Democrática (o lo que de ellas quedan), que fueron las que la hicieron ganar.

En cierta forma, el PRD tendrá una ligera ventaja en esta contienda. Y digo el PRD, porque si bien la candidatura es del “frente”, en la Ciudad realmente no pesan el PAN ni Movimiento Ciudadano.

Por cierto desde el principio se dijo que los tres partidos habían negociado que la candidatura para la Ciudad la tendría el PRD, mientras que la candidatura para la presidencia la tendría el PAN, lo que al final de cuentas ocurrió.

La ligera ventaja de Barrales es el género, porque en esta contienda por la Ciudad, el adversario a vencer es Morena y su candidata es también mujer. Políticamente, un enfrentamiento entre dos mujeres se puede llevar hasta los límites que ellas quieran, mientras que un hombre no se puede enfrentar con damas en las mismas condiciones.

Esto significa que Mikel Arriola, candidato del PRI, tendrá la dificultad mayor, pues enfrentará a dos mujeres y será fácil para ellas acusarlo de sexista o machista en cualquier momento, si así les conviene.

Como sea, la campaña está ya planteada y por primera vez en muchos años implicará una real competencia.Eso sí, no olvidemos que el enfrentamiento entre ambos partidos (PRD y Morena), ya causó por lo menos una muerte y eso enrarecerá gravemente la contienda.

Hay que agregar otro agravante, al que me he referido en alguna entrega previa: los resultados electorales tardarán una eternidad en comenzarse a publicar durante la noche de las elecciones, lo que generará sin duda graves suspicacias.

Resulta que ahora, por primera vez, una sola mesa receptora de votos se hará cargo de los sufragios federales y locales, en estas elecciones concurrentes. Los mismos funcionarios de casilla contarán primero los votos por presidente, luego los votos por senador y por último los votos por diputados federales, para entonces irse corriendo al INE a entregar los resultados. Será sólo hasta después de que esto pase, que empezarán a contar los votos para Jefe de Gobierno, luego los de diputados a la Asamblea Legislativa y por último los de Alcaldes y Concejales para, entonces sí, ir corriendo al Instituto Electoral capitalino.

Como si el proceso en general no estuviera ya lo bastante enrarecido, esto significa en la práctica que los resultados federales van a comenzar a fluir varias horas ANTES que los resultados locales, lo cual, sin duda, generará graves sospechas sobre la veracidad de la información.

Con el antecedente de la violencia, es fácil suponer que este proceso electoral no será tranquilo, ni mucho menos suave. Dos mujeres surgidas de las mismas filas se enfrentarán y un hombre que puede construir cierta presencia, se enfrentarán en un proceso que, desde ahora, se antoja complejo.

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Provocación literaria

No dudo, bajo ninguna circunstancia, que la idea que voy a plantear aquí haya sido ya formulada con anterioridad. Es más, asumo que forma parte de los programas habituales de ciertas escuelas, si bien yo nunca lo he visto, escuchado ni mucho menos practicado.

Hago la precisión anterior para que no se piense que estoy cometiendo plagio. Por el contrario, pienso que estoy llegando por mí mismo a una conclusión similar a la de otros.

Dicho lo anterior, he aquí la propuesta, a la que he dado el título de “provocación literaria” y se verá por qué.

Todos los días, cuando uno anda por la calle, ya sea en el transporte público, en un restaurante, en una oficina, en el mercado, en la plaza pública, en algún negocio que se deba visitar por razones de trabajo, en el banco, oye conversaciones ajenas.

Deliberadamente utilizo el verbo oír, porque en realidad las oímos, sin escucharlas. Por lo general, se trata de conversaciones insulsas, que nada le aportan a nadie, incluyendo a quienes conversan.

Sobre todo en las grandes ciudades, cada uno tenemos nuestras propias preocupaciones y el estrés que nos agobia, lo cual disminuye nuestra capacidad para asimilar lo que pasa a nuestro alrededor.

En ese sentido, el ejercicio que propongo consiste en dos pasos.

Paso 1: Pasar de oír a escuchar las conversaciones ajenas. Es decir, en la medida de lo posible, prestar atención a lo que están diciendo aquellos dos que viajan atrás de uno en el apretado transporte público; escuchar a quienes pasan el tiempo hablando en la fila del banco adelante de uno; enterarse de la plática entre los oficinistas que comen en la mesa de junto.

Todo ello –claro– sin participar, ni observarlos. Se trata simplemente de escuchar palabras y frases, tratando incluso de ignorar quién lo dijo, aunque conviene (eso sí), saber si son hombres o mujeres.

Paso 2: De todas las frases escuchadas así, casualmente, a lo largo del día, recuperar aquellas que recordemos (de ninguna manera se vale apuntar) y con ellas tratar de entretejer una historia.  La única restricción en este caso, es que no se puede escribir, por ejemplo, un diálogo completo entre dos personajes, recuperando lo que se escuchó precisamente de ellos. Incluso, no importa si las frases que se recuerdan al final del día, fueron las mejores que se escucharon.

Si hay dos o tres frases rescatables de un solo diálogo, se pueden recuperar, siempre que no vayan unas seguidas de las otras en la secuencia lógica que se produjeron en realidad.

Por supuesto, se pueden imponer algunas restricciones más para elevar el nivel de complejidad del ejercicio, como por ejemplo un determinado número de personajes, una determinada extensión del ejercicio (mínima y máxima), un determinado número de frases rescatadas o un tema como leit motiv.

Todo ello servirá para notar nuestra habilidad para generar una pieza literaria.

De hoy, por ejemplo, recuerdo las siguientes frases recogidas en distintos puntos: “¿Hasta dónde llegaba la ciudad en esa época?”; “Primero tienes que ver si la persona es alérgica, por ejemplo, a las nueces, los mariscos, el cerdo o los pistaches”; “cuando llegué, ya habían cerrado y no me dejaron entrar”; “¡no me vean porque me pongo nerviosa!”.

Lógicamente oí mucho más cosas a lo largo de todo el día, pero de ahí a escucharlas hay una distancia y otra –mucho mayor– respecto a la posibilidad de recordarlas.

Pero tal vez con esas cuatro frases, se puede tejer alguna historia. Sería un ejercicio interesante y yo mismo me planteo realizarlo en otro momento.

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Previsible

Hace algunos meses, el Instituto Nacional Electoral anunció que los aspirantes a candidatos independientes a puestos de elección popular del ámbito federal (es decir, presidente, senadores y diputados), tendrían que conseguir un determinado número de “apoyos ciudadanos”, como condición para alcanzar tal calidad.

La expresión “apoyos ciudadanos”, significa, en la práctica, personas dispuestas a manifestar pública y abiertamente, su intención de apoyar a esa presona para una candidatura.

De manera un poco psicótica, esto no quiere decir, en modo alguno, que se manifieste el voto por el candidato ciudadano, sino simplemente, se busca saber que hay un cierto sector de la población que en efecto quiere ver a esa persona en la boleta.

A diferencia de los partidos políticos, los candidatos independientes carecen de estructura logística, económica y de recursos humanos para realizar esa tarea, de manera que el INE, para garantizar condiciones de competencia más o menos parejas (si esto puede ser así), ideó crear una aplicación para teléfonos móviles y dispositivos electrónicos tipo “tablet”, mediante la cual el propio aspirante a candidato y sus colaboradores , puedan escanear la credencial de elector del ciudadano que lo apoya, después firmar ahí mismo y enviar al INE vía electrónica la información, para que la autoridad tenga una base de datos segura sobre la autenticidad de los apoyos.

Muy bien.

Para desgracia de la calidad de la democracia mexicana, una sombra de sospecha se cierne siempre sobre los procedimientos, porque lamentablemente en el pasado se han dado irregularidades de magnitud épica, lo cual explica el costo obsceno de los procesos electorales, entre otras cosas.

Así pues, el día que se presentó en conferencia de prensa la dichosa aplicación, las preguntas giraron en torno, sobre todo, a la seguridad sobre el manejo de la información y la garantía de la calidad de la información, así como el cuidado de los datos personales del ciudadano quien, al final de cuentas, pone en manos de desconocidos su información personal sensible.

La conferencia duró casi 90 minutos ante la insistencia de los reporteros en torno a la suspicacia que generaría semejante procedimiento. Las autoridades insistieron una y otra vez, muchas veces, que había total certeza y seguridad. Que nada pasaría, todo el procedimiento estaba blindado, era muy fácil de usar y prácticamente imposible de “hackear”.

Sin embargo, la realidad se impuso. En principio, los propios aspirantes a candidatos (sólo podrán calificarse como tal una vez que se haya cumplido el requisito de las firmas)  se quejaron de que la aplicación era muy difícil de manejar y era muy complejo el procedimiento para “escanear” las credenciales y enviarlas a los archivos electrónicos del Instituto Nacional Electoral.

Pero ahora ha salido a la luz el hecho lamentable…pasó precisamente lo que todos temíamos y la autoridad negó muchas veces: hay decenas, cientos, tal vez miles de irregularidades de diversos tipos en torno a las credenciales presentadas como apoyos a través de los dispositivos electrónicos, aunque –eso sí– dicen los funcionarios del INE que algunos aspirantes sí han hecho la tarea de manera impecable.

A decir del secretario ejecutivo del Instituto, ahora procede presentar una denuncia ante la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos Electorales (FEPADE); citar a los aspirantes a candidatos involucrados para que expongan “lo que a su derecho convenga”; y revisar con más cuidado todos y cada uno de los registros, para eliminar cualquiera que no sea estrictamente legal.

Todo ello, mientras corren los plazos dictados en ley para completar estos procedimientos.

Como si no fuera suficientemente desalentador, en términos democráticos, debemos recordar también que la última ocasión en que el titular de la FEPADE anunció una  investigación por el bochornoso caso Odebrecht, fue despedido de manera fulminante, so pretexto de haber violado códigos y procedimientos internos de la Procuraduría General de la República, a la que está adscrita dicha instancia.

Es decir, el nuevo fiscal difícilmente podría generar un resultado claro o contundente respecto a este caso, además de que los involucrados tendrán mucha oportunidad de librarse de culpas, habida cuenta de la falta de funcionalidad del programa.

En tanto, los tiempos siguen su curso y amenazan con dejar sin candidaturas a muchos, tal como se preveía y como se le insistió mil veces a las autoridades electorales.

Todo se veía venir. Simplemente, se están cumpliendo las expectativas pesimistas que teníamos.

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El dispensador gigante de bacterias

Tal vez el manejo de la basura, junto con el abasto de agua potable, sea el principal problema ambiental  de una ciudad. Cuanto más grande el conglomerado urbano, más complejo el asunto.

El tema se vuelve aún más difícil, debido a que el mundo moderno tiende cada vez más a lo desechable. El uso de numerosos tipos de plástico en prácticamente todos los objetos que compramos y desechamos a diario, así como la generación de basura electrónica, altamente contaminante y que hace 40 o 50 años prácticamente no existía, son sólo algunos ejemplos de las complejidades que presenta el manejo de los desechos en las grandes ciudades.

En términos generales, para enfrentar este reto, las ciudades tienden cada vez más a dos estrategias centrales: el reciclaje y la separación de los desechos.

La primera estrategia, que se presenta hoy como el criterio de avanzada de los grandes expertos en ecología, no es más que un refrito de lo que los seres humanos hicieron en los últimos miles de años, antes de que la vida urbana y los productos desechables, cobraran la importancia primordial que tienen en el mundo actual.

Todos sabemos que nuestros padres o abuelos, vivieron en un mundo con cantidades mucho menores de plástico, por ejemplo. Recuerdo a mi padre acudir cada sábado al mercado sobre ruedas para surtir las frutas, legumbres y carne fresca que consumiría la familia durante la semana y utilizar a manera de recipiente un guacal, si acaso “forrado” improvisadamente con hojas de periódico por dentro, sólo para que no se saliera el contenido.

Cada uno de los comerciantes a los que visitaba, iban colocando su mercancía dentro de este pequeño contenedor que él se echaba al hombro para trasladarlo, hasta que terminaba con las compras. En casa, simplemente, las mercancías se colocaban en donde deberían de ir y no se generaban bolsas, ni casi desperdicios. Acaso, sólo quedaba como desperdicio el periódico de adentro del guacal, porque este último se reciclaba para la próxima semana.

Esta era una simple variante de la clásica canasta o la bolsa “del mandado”, que se usaba siempre en los mercados y donde iba a parar toda la compra, que luego se colocaba en su lugar en casa, sin generar un solo desperdicio de plástico.

Pero hoy, en todas partes, lo llenan a uno de bolsas de plástico, que tardar cientos de años en degradarse.

La otra estrategia es la separación de la basura, que precisamente busca facilitar el reciclaje. La idea es separar básicamente desechos orgánicos de inorgánicos.

En la Ciudad de México la norma marca que se debe separar la basura en cuatro grupos, de manera ideal para facilitar la separación y hacerla más limpia.

En principio, nadie cumple con la norma y la razón es que los camiones recolectores (como el que aparece en la foto), son un verdadero asco. Sus motores son de diesel, normalmente carecen de mantenimiento, son viejos y generan unas enormes y asquerosas nubes de contaminación atmosférica, como si su único objetivo fuera ensuciar el aire a toda costa lo más posible.

Después, llevan entremezclada la basura de manera inmisericorde y el personal que trabaja dentro (en un ambiente asqueroso y lleno de enfermedad) se encarga de “separar” la basura, cuando supuestamente el ciudadano debería de entregarla ya separada.

Regueros de líquidos lixiaviados y un olor pestilente que proviene de la putrefacción de quién sabe cuántos productos orgánicos, emanan siempre de estas porquerías rodantes que nunca se lavan.

La basura de días y días se acumula una sobre otra, en capas de bacterias que circulan libremente por la ciudad, ante la indolencia de las autoridades y la impotencia del ciudadano, que no tiene a quién reclamarle este atentado a la salud pública.

Es cierto que el ciudadano no cumple con separar la basura, pero también lo es que los operadores de estos dispensadores gigantes de bacterias tampoco lo hacen, pues supuestamente no deberían llevarse ciertos tipos de desperdicios el día que no corresponde, como lo marca la norma.

Y sin embargo lo hacen, además de estorbar la vialidad como les viene en gana y conducirse de manera vulgar y soez con todos los ciudadanos, sin respeto por nada ni por nadie.

Estas porquerías rodantes, sin duda, contribuyen con mucho a empeorar la dificultad ambiental, a ensuciar el aire y a violentar la convivencia en la de por sí compleja dinámica urbana.

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Empeora la situación

Muchas veces el Estado Mexicano ha sido advertido, señalado e incluso acusado por organizaciones nacionales e internacionales, en relación con las graves violaciones a los derechos humanos y el ambiente en general adverso contra diversos grupos, especialmente los periodistas.

En este mismo espacio he señalado y hecho propia la voz de quienes señalan las violaciones a la libertad de expresión y los ataques que han sufrido numerosos periodistas y medios de comunicación, en detrimento de los derechos individuales de mis colegas y de los derechos colectivos que le asisten a la sociedad.

Resulta preocupante, ofensivo y terrible que los periodistas sufran toda clase de ataques, ante la indolencia de la autoridad, que parece no entender la gravedad de la situación.

Es claro que las autoridades no están atentas a resolver el tema y, a manera de ejemplo espantoso, retomo aquí la denuncia que apenas ayer hizo “PEN-México”, una organización global dedicada a observar y denunciar las violaciones graves a los derechos humanos de los periodistas.

“Mal comienza 2018. A principios de este año, durante la irrupción de policías estatales en la comunidad de La Concepción, en Acapulco, fueron agredidos, encañonados y golpeados varios periodistas guerrerenses que cubrían un operativo de desarme de guardias comunitarios. Bernardino Hernández, fotoperiodista de Cuartoscuro y Proceso, premiado internacionalmente, está hospitalizado por lesiones en la cabeza y otras partes del cuerpo. Hernández, según informes de diversos medios de comunicación, fue directamente amenazado: “Te vamos a desaparecer”. Asimismo, fueron golpeados los reporteros Francisco Robles (Reforma), Carlos Alberto Carbajal y Jacob Morales (El Sur), Roberto Ramírez Bravo y Héctor Briseño (La Jornada), así como Sergio Robles de la agencia Quadratín. PEN México alza la voz contra estos actos ominosos, evidencia de la impunidad en México.

“Protestamos también por tres hechos más: 1) El incendio, el 8 de enero pasado, de la casa de la viuda de Gregorio Jiménez, periodista veracruzano asesinado en 2014. Su caso no ha sido resuelto pero La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas en Veracruz (CEAPP) ha asignado guardias especiales a la familia; 2) La agresión, publicada por PEN México en redes sociales el 3 de enero pasado, contra Antonio Julián Chepe, director de Diario Alternativo, de Acapulco. Chepe fue víctima de secuestro exprés y robo de pertenencias el 2 de enero pasado, además de golpes y amenazas reiteradas de muerte. Aunque la Secretaría de Gobernación lo incluyó en el programa de medidas de protección a periodistas, el periodista no fue atendido, y 3) Las amenazas de cárcel en contra del columnista Carlos Ramírez, del periódico El Financiero, quien, después de publicar material sobre las consultas electorales, recibió diversos mensajes del Instituto Nacional Electoral (INE), como informó en su cuenta de Twitter.

“En sólo diez días, 2018 se ha anunciado como un año en el que la libertad de expresión continuará siendo perseguida por gobernantes como Héctor Astudillo (Guerrero), grupos de poder y grupos criminales”.

Resulta difícil encontrar palabras para explicar ta terrible relatoría, cuando apenas han transcurrido 11 días del año.

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